Me cortaron las alas, me sentí débil sin ellas, escondido entre sábanas no pude ver las estrellas.
No paré de luchar, no pare de perder, cogí la sartén por el mango, y me quemé.
Huí de mis problemas, pero estos me acorralaron, hundido en mis penas quise todo abandonarlo.
Tiré la toalla, pero alguien la recogió “Esta vez voy a por todas” dijo, y me la entregó.
Quizás el destino me dio otra oportunidad, la última quizá así que tendría que aprovecharla.
Iluminado de nuevo mi camino cogí aliento, y empecé a correr bien rápido en contra del viento.
Ríos, valles, montañas, nada me detiene, orgulloso de estar por fin junto a la gente que me quiere.
Algunos vienen y otros van pero los que están están y los que no me quieren, bueno, que digan lo que quieran.
Van de duros algunos y lo que les falta es cariño, niños con ojos de adulto, adultos con ojos de niño.
Que tiemble el destino y que me ponga un reto nuevo, que tiemble el destino porque yo, hoy, vuelo.
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