lunes, 24 de noviembre de 2014

Donde quedó el amor real.

Me gustaría poder ver sonrisas a través de besos sin abrir los párpados. Porque todos sabemos que cuando se besa los ojos se cierran inevitablemente. O al menos, debe ser así.

Quiero madrugar y que no me importe. Darle la vuelta a la almohada y ver a mi lado al hombre que amo. Tocar su hombro, deslizar mis dedos.

Quiero conocer mundo. Ver playas, montañas, atardeceres, amaneceres... y algo más.

Yo no soy como esa gente que compara lunares con constelaciones, y que dice que quiere contártelos. O los que toman café en tardes lluviosas. Yo no tengo lunares, ni me gusta el café. Las personas creen fascinar a lectores con esas dos opciones que ya se han hecho tan comunes. Y lo escriben, pero no lo sienten. Probablemente tampoco les guste el café y cuando llueva se cobijaran bajo los balcones.

¿Y por qué ya no se es tan original? ¡Hombres, dejen de dar flores a las mujeres! Es un lindo detalle, no cabe duda. Pero usted no querrá que esa mujer compare su amor con un montón de rosas, Si ellas se marchitan...¿sus sentimientos también? Regálenle besos apasionados por su cuello, succione su aroma, hágala sentirse amada, deseada. Que las flores mueren, su sonrisa no. Esa, es interminable si usted la cuida bien.


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